Somos andando es el espacio donde guardo las historias de esta aventura de viajar por latinoamérica.
En marzo de 2009 salí de Buenos Aires hacia México, y 11 meses después regresé desde Panamá.
Durante ese tiempo de viaje conocí - y conviví con - personas y personajes inolvidables (incluida mi querida Coral, la perrita nacida en Costa Rica compañera de viaje de Laura, otra argentina trotamundos), aprendí a hacer y vendí artesanías, participé de festivales y encuentros de arte comunitario en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, conocí mas de cerca la realidad de los zapatistas en Chiapas, México y principalmente, descubrí día a día el respirar de la naturaleza y de los hombres y mujeres que la habitan en estos rincones de nuestra América Latina.

Arte comunitario

Webs de las organizaciones y redes de arte comunitario que conocí en el camino:


Caja Lúdica. Organización de arte comunitario de Guatemala
http://www.cajaludica.org/

Blog del Encuentro Latinoamericano de Juventud y Arte Comunitario
http://www.juventudyartecomunitario.blogspot.com/

Blog de la Red Caleidoscopio - Red de organizaciones sociales de arte comunitario de centroamérica
http://www.caleidoscopioenelvacio.blogspot.com/

Blog de la Red Maraca - Red formada por Caja Lúdica de Guatemala, TNT de El Salvador y Arte Acción de Honduras.
http://www.redmaraca.blogspot.com/

Blog de la Red Latinoamericana de Arte y Transformación Social
http://www.artetransformador.blogspot.com/

GuanaRed - Peñas culturales en Costa Rica
http://www.guanaredcr.blogspot.com/ 

Red Latinoamericana de Juego
http://www.relajo.org/

Arte Acción Honduras
 http://www.arteaccion.org/

Escuela de la Comedia y Mimo - Nicaragua
http://www.escueladecomedia.org/

Tiempos Nuevos Teatro - El Salvador
http://www.tnt.org.sv/

La Caja Lúdica de Guatemala

Y vino la alegría...

Durante mi peregrinaje por México y Centroamérica, las vueltas del camino me llevaron a participar en el Encuentro Latinoamericano de Juventud y Arte Comunitario organizado por Caja Lúdica en la Ciudad de Guatemala.
Recuerdo el día, era viernes 20 de noviembre de 2009 cuando llegué directamente desde Honduras, a la sede de Caja, con mi mochila de viajera y todas las expectativas por conocer a las personas que tan amable y cariñosamente se comunicaban conmigo por mail.     
                                                        
Allí estaban los “lúdicos”, como ellos se autodenominan, en esa casa que los alberga y les contiene esa potencia y amor que brota de sus corazones. Al rato de haber llegado, y luego de las presentaciones, ya me sentía una más: una amiga más, una compañera.
Soy de Argentina, Comunicadora Social y viajera de corazón. Hacía meses que viajaba por México vendiendo artesanías y trabajando para poder continuar la aventura, cuando gracias a un encuentro casual con Londin, de Arte Acción Copán, me enteré de la existencia de Caja Lúdica y del Encuentro de Arte Comunitario. Así fue que me contacté con ellos y me dieron la noticia de que podía llegar a participar del Encuentro como voluntaria.
Ahí comenzó la historia de uno de los momentos más importantes y memorables de mi aventura viajera. Guatemala, Caja Lúdica y aquel encuentro de arte, quedarían en mi corazón por su potencia e intensidad reveladora para mi persona.
Fueron días de mucho trabajo, con mucha fuerza y mucha información nueva para mí.
Mi tarea fue ser relatora de la mesa de diálogo “Pedagogías Artísticas para la Paz”. Trabajamos tres días con un grupo de hombres y mujeres, en su mayoría provenientes de organizaciones de arte comunitario centroamericanas, intercambiando ideas, opiniones, debatiendo y proponiendo metodologías y nuevas líneas de acción para sembrar semillas a favor de la no violencia y la paz.
Si bien el Encuentro fue exigente en cuanto a cantidad de actividades por día, fue tanta la variedad (los talleres, las mesas de diálogos, las ponencias, los momentos de conexión, los espectáculos, la comparsa, etc!) que yo, como extranjera, sentí que estaba accediendo, en un solo lugar y en 10 días, a la forma de vivir y sentir, y a la expresión artística y cultural centroamericana y guatemalteca en particular.
Ningún libro ni ensayo sobre el arte comunitario se hubiese acercado a la experiencia de vivir esos días el Encuentro, estrechar lazos tan fuertes con mis compañeros y conocer la forma de trabajo de los lúdicos.
Ellos, y toda la gente del movimiento artístico- cultural que fue al Encuentro, tienen un compromiso y energía para con el trabajo que realizan, y han adoptado una forma de vivir que para mí, una simple chica de barrio que viajaba con la ilusión de conocer Latinoamérica, fue como si acercaran un cerillo encendido a unas ramitas que se habían secado o estaban aún verdes, con ganas de madurar.
Aquel fuego fuerte y cálido que me abrigó esos días en Guatemala, perduró conmigo el resto del viaje. Las comparsas, los cantos, las sonrisas, los abrazos y todo el amor que recibí, fueron el combustible que me llevó hasta Panamá y que se quedaría conmigo el resto de mi camino.


Nota que escribí para la commemoración de los 10 años de Caja Lúdica.

Costa Rica

Llegué a San José a encontarme con parte de mi familia, que venían a visitarme por las fiestas.
Ya conté lo que fue mi primer contacto con los taxistas costarricenses, con el memorable verso sobre el paro general de transporte en todo San José.
Estuve casi una semana disfrutando de las comodidades de un hotel, jugando con mi hermanita, comiendo hasta explotar y produciendo. ir.
Finalmente pasó la nochebuena y navidad y llegó el momento de partir nuevamente. Yo ya tenía arreglado participar del Encuentro Anual de la GuanRed en Playa Iguanita, Guanacaste (también en Costa Rica), a unas tres horas de donde estaba con la flia. ( http://www.guanaredcr.blogspot.com/ )
Resulta que al dejar el hotel, mi familia me alcanzó en un taxi hasta un cruce de rutas donde tenía que tomar el bus que me llevaba al campamento en la playa donde se realizaba el encuentro. A los 10 minutos, ya sola y esperando el bus, me descuidé un segundo de mis dos mochilas y me robaron la chiquita!!! Cuando voltié la cabeza vi solo la mochila grande. Empecé a gritar y a buscar en los alrededores huellas de la mochila o del ladrón. No conseguí nada, nadie me prestó atención y terminé llorando, consolada por un rasta que intentaba levantarme el ánimo con frases poco oportunas.
Luego de un rato de llanto y furia en vano, vino el bus y me lo tomé, malhumorada y triste.
En esa mochila llevaba mis artesanías, el cuadernito de anotaciones de los últimos nueve meses y la guía de viaje de centroamérica que me habían regalado mis amigas antes de partir, con todas sus dedicatorias.

Fue el primer mal trago del viaje; con los días me fui recuperando y se me pasó la bronca. Tuve suerte que fue en un segundo y sin darme cuenta y que a mí no me pasó nada. Tomé nota para la próxima que nunca mas debía dejar las cosas ni un segundo solas !!!
Había cruzado ya casi toda centroamérica invicta y justo me roban en el que supuestamente es el país menos peligroso. Otro aprendizaje del viaje.

Campamento en Playa Iguanita. Encuentro Anual de la GuanaRed

La GuanaRed es una red de artistas y animadores culturales que promueve y sostiene peñas culturales en toda Costa Rica. Comenzaron en 2006 en la provincia de Guanacaste y se fueron expandiendo al resto del país. Ellos forman parte de la red de arte comunitario Caleidoscopio (ver la entrada del Encuentro de Arte Comunitario en Guatemala).
Conocí a uno de sus fundadores, Olman Briceño, en el Encuentro de Arte Comunitario en Guatemala en noviembre y como mi viaje continuaba para aquellos lados, fui invitada a participar. Ahí llegué entonces luego de mi robo, hecha un pollito mojado con la bronca e impotencia a cuestas.
Pasaron los días y me fui conectando con la energia de los peñeros, de esa playa maravillosa, con las actividades, los juegos, los talleres y con todo el amor que se recibe en este tipo de encuentros.
Ayudé con la pre producción, serví la comida, participé en el taller de Animación Cultural que dio Jorge Batles de Guatemala, bailé, me metí al mar, me salvé del cocodrilo asesino que atacaba luego de las 17 hs (estuvo, atacó, pero ya hacía meses que no aparecía por la costa) y fui feliz.
Luego del campamento me fui a pasar el fin de año a la casa de Esteban (otro miembro de la GuanaRed) que nos invitó a mí y a Claudia (amiga de Guatemala) a pasar estos últimos días del año en su casa con su familia. Así que ahí fuimos y tuvimos un hermoso fin de 2009 en Nicoya, entre amigos.
Luego de cinco días (mas o menos) de conocer un poco Nicoya, nos fuimos con Claudia para San Juan del Sur, Nicaragua (ver la continuación en el link de Nicaragua).

Respecto a Costa Rica puedo contar que volví luego de mi mes en Nicaragua solo de camino a Panamá.
Estuve unos días en la península de Nicoya (en Santa Teresa y Moctezuma), en San Ramón y en San José. Santa Teresa y Moctezuma son dos playas bastantes turísticas, algo "cool", que la verdad no me gustaron mucho. Llenas de turistas, gringos especialmente, y muchos argentinos. La mayoría va a hacer surf.
Sí me gustó mucho el camino para llegar hasta ahí. Se toma un barco (un ferry como el Buquebus) que en un hora cruza la península. El paisaje es bellisimo. Luego hay que tomar un bus que te deja en las diferentes playas que hay.
Esta visita fue muy cercana a mi regreso a Buenos Aires, entonces no estaba muy conectada con el lugar, estaba bastante ansiosa por la vuelta.

De ahí me fui a San Ramón, una ciudad cercana a la capital de Costa Rica, a la casa de Luis Pablo, otro chico de la Guanared. Allí me cobijaron los hermanos Rodriguez dos días. Me llevaron a conocer la ciudad y por las noches hubo mucha peña en la casa. Me sentí mas contenida, entre amigos.
Así partí nuevamente, para llegar a San José a tomar el bus que me llevaría directo a Panamá y de ahí el avión a Buenos Aires.

Salí el jueves 11 de febrero al mediodía de San José, llegué el viernes 12 a las 5 de la mañana a la ciudad de Panamá, ahí esperé a que se haga de día y tomé un bus interno que me dejó en el aeropuerto a las 8.30 de la mañana. El vuelo salía a las 11.56.
Al llegar, tuve un altercado con la línea aérea porque estaba sobrevendido el vuelo. Me ofrecían lugar en el vuelo del día siguiente. Estaba tan ansiosa por el regreso que no podía aceptar!!!
Finalmente, como eramos varios los que quedabamos abajo, la presión fue tal que tuvieron que habilitar los lugares y todos pudimos subir.
Ahí estaba sentadita en un avión nuevamente, lista para volver al país. Cuando despegó, se me cayeron unas lagrimas, sentía que ahí se cerraba esa etapa, que la maravilla de año que había tenido, había llegado a su fin. Varias imágenes se me cruzaron. Cerré los ojos y recordé momentos, caras, sonrisas, abrazos. Ahí estaban todos los que compartieron tantas cosas conmigo.
El avión ya atravesaba las nubes y yo aún no podía creer que había llegado el momento de la vuelta. En ese estado de emoción llegué a Buenos Aires el 12 de febrero, casi de madrugada.
Ahora escribo desde Buenos Aires, recordando todo esto que sentí. Tal vez vuelva a viajar, tal vez haya un nuevo blog que atesore un montón de nuevas experiencias hermosas, personas inolvidables y paisajes de sueños.

Nicaragua

De El Salvador me fui para León, primer ciudad "turística" cercana a la frontera con Honduras (porque El Salvador no tiene frontera con Nicaragua, hay que pasar por Honduras sí o sí) y la segunda mas importante después de Granada.
Ahí me encontré con Victoria, la chica brasilera que había conocido en el viaje de Guatemala a El Salvador.
Estuvimos en un hostal muy lindo y barato que tenía piscina y que bien venia porque en León hace un calor terrible.
Me encantó León. Es una ciudad muy linda, de arquitectura colonial y con mucha historia. A 30 minutos tiene playas hermosas como los balnearios de Poneloya y Las Peñitas (hasta ahí fui dos veces, me encantó solo que es un poco peligrosa la marea, así que te metés tipo viejo solo hasta las rodillas).
También León es conocida por haber sido un centro universitario importante, y haber tenido la hegemonía académica del país, hasta que en 1980 abrieron otras sedes en Managua.
Cuenta con dos museos sobre el proceso revolucionario nicaraguense: uno manejado por ex combatientes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y otro por las madres de guerrilleros fallecidos durante el conflicto armado. Fuimos a los dos. Son museos muy sencillos, con fotocopias de diarios de la época, fotos y, en el de los ex combatientes, con la guía personalizada de Tobías, un militante del FSLN), quien con apuntador en mano, nos contó de manera detallada la historia del proceso revolucionario nicaraguense, desde los tiempos de Augusto Sandino, hasta el triunfo de la revolución por la cual ellos mismos lucharon.
Otro dato para destacar es que la catedral de León fue la segunda mas linda que vi hasta el momento (el puesto n° 1 lo tiene la de la ciudad de Guatemala).
En mi primera visita a León estuve solo cuatro días, porque me tenía que encontrar con mi familia en San José, en Costa Rica para pasar la navidad con ellos.
Salí un domingo a las 6 de la mañana para llegar a Managua y de ahí enganché justo un bus para San José que tardó casi doce horas. A las 22, estaba en un taxi yendo a un hostal para pasar la noche y al otro día encontrarme con la flia. Se venían días de relajo total de la vida de mochilera. Hotel lindo y ninguna "preocupación" mas que jugar con mi hermanita y disfrutar de la fiesta navideña.
Queda por último recordar aquel engaño casi tragicómico del taxista en San José, cuando trató de hacerme creer que al otro día se iba a producir en la ciudad un paro de transportes tan grande que no iba a poder volver al centro de niguna manera. Él intentaba que yo me asustara y así poder llevarme a la otra punta de la ciudad, donde estaba el aeropuerto, y así tener un viaje de 30 dolares en vez de 10. Realmente yo pensaba que los taxistas de Buenos Aires eran los mas chamuyeros del planeta, pero resultó que no, que esta historia resultó la superadora.
El hombre frente a mis preguntas, y al ver que no era fácil convencerme y hacerme desistir de mi primer destino, inventaba cada vez mas y mas mentiras: que a los taxis que no cumplieran con el paro les iban a tirar piedras, que los buses no trabajaban, que era mas simple irme a dormir a un hotel cerca del aeropuerto (carisimo para mí, pero a ellos suelen darle comisión por los pasajeros que lleven ahí), bla, bla. Cansado de no poder convencerme tuvo que dejarme en el hostal que le indiqué.
Cuando llegué, le pregunté a los chicos de la recepción si sabían algo sobre el supuesto paro de transportes que se iba a producir mañana. Se miraron y se rieron un largo rato: me habían metido el cuento casi con la misma maestria que en Argentina. Ese fue mi primer contacto con Costa Rica.
Moraleja: versos y verseros existen en todas partes del mundo.

San Juan del Sur - Isla de Ometepe

Ya conté como siguió el viaje en Costa Rica hasta fin de año.
Luego de las fiestas, me fui con Claudia para San Juan del Sur, Nicaragua. Ella se quedó solo dos días porque luego llegó su familia y continuó viaje con ellos rumbo a Guatemala.
San Juan del Sur es un hermoso pueblo costero, con coloridas casas, un muelle- puerto, un acantilado con un cristo en su cumbre, algunos murales que recuerdan la revolución sandinista y lindas playas.


La que mas me gustó a mi fue la playa Maderas, porque aún, dentro de todo, está bastante virgen. De todas maneras ya San Juan del Sur es un destino de moda, y ahí llegan muchos turistas a hacer surf.
Hice mucha playa ahí, conocí bastante el pueblo (el último día encontré una biblioteca pública muy buena, financiada por una ONG internacional, claro) y leí otro poco.

De acá partí a Rivas para tomar, en San Jorge especificamente, el barquito a la Isla de Ometepe.
Digo barquito porque nunca tan bien utilizado el término: de apurada tomé el primero que salía, una embarcación de madera llena de gente, bolsos y mercadería, que se movía con las olas como si fuese un barco de papel.
Los primeros minutos estuve parada, creyendo ilusamente que de esa forma no me iba a marear. Al rato ya estaba acostada en el suelo entre los bolsos con la presión baja, hormigueos en las manos y un mareo que me hizo quedar dormida en el lugar mas insólito.
Horrible el viaje. Conté los minutos para llegar hasta que me dormí y desperté ya casi en tierra firme.
Luego, una vez en la isla, la llegada hasta la zona donde hay hostales, me costó bastante también.
Tomé un primer bus que luego de casi dos horas me dejó en un cruce por el cual ya no pasaba (supuestamente) el otro bus que hacía los 7 km que faltaban.
Me quedé ahí un rato junto con otra gente del pueblo que no tenía transporte tampoco. Al rato pasó un camión que transportaba platanos y la señora que esperaba conmigo le hizo dedo. Terminamos los cuatro en la parte de atrás del camión, rodeados de hojas de platanos y a los saltos por los pozos. Esta situación fue muy graciosa porque la señora esta que consiguió el transporte estaba con su papá, un señor bastante mayor. Resulta que tuvimos que empujarlo entre todos para que pueda subir al camión y después quedó parado agarrado de un caño y muerto de risa con cada pozo y movimiento del camión.
Finalmente encontré (después de caminar y hacer dedo) el hostal que me había recomendado Claudia.
Era un grupo de casitas a la orilla del lago, manejadas por dos hermanas muy simpáticas. Me acondicionaron una de las casitas y al rato me acerqué a cenar con ellas, una familia nicaraguense que estaba de vacaciones y un señor francés que hablaba bastante bien español.
Estuve tres o cuatro días en Ometepe, ya no recuerdo. A parte del hostal de las chicas, también fui a la Finca Zopilote, un finca ecológica, donde los baños son químicos, todo es reciclado y reciclable y se duerme en hamacas o pequeñas palapas (tipo cabañitas) en pleno bosque.
Muy lindo todo en Ometepe, salvo que me aburrí un poco. No había mucha gente, y salvo las hermanas de la otra hosteria, muchos hablaban inglés (ya saben que entiendo y hablando lo básico, algo me defiendo, pero me aburre al rato y desisto de la comunicación).
Ahí anduve entonces, tejiendo y leyendo bastante.
Quiero mencionar la buena onda de las hermanas de Ometepe que tuvieron el gran gesto de solo cobrarme los días de hospedaje y regalarme la comida! Dos divinas! mirá que regalarme la comida a mí! con lo que como!!!
Luego de estos días bien tranquilos me fui para Granada, para comenzar a colaborar con la organización del último encuentro de arte comunitario en el que participaría: el Festival Internacional de Arte Callejero "Berrinche Ambiental".

Granada
En Granada estuve casi un mes. Llegué primero a un hostel llamado "La Libertad" donde al quinto día enganché justo a un ladrón llevandose el celular que me había prestado Eva cuando estábamos juntas en México. En un acto de heroismo rídiculo lo encaré para que me diga qué se estaba llevando (ja!). Por suerte me tocó un ladrón buena onda y haciéndose el boludo se fue sin hacerme caso, en vez de darme un piñazo.
Por suerte el dueño del hostel se comportó bien y, luego de este episodio, me regaló todos los días de mi estadia y un celular nuevo que luego vendí (entiendan que me puse firme con que debía retribuirme algo de lo robado ya que hasta a la comisaría me hicieron ir y terminé haciendo
reconocimiento virtual de todos los ladrones de Granada y Managua).
Salvo este nuevo episodio de hurto, la pasé de maravillas en Granada. Hice el recorrido por la ciudad - una belleza colonial, con las iglesias típicas, el lago Cocibolca con un malecón, un pequeño centro con cine y una calle peatonal, "la calzada", donde se encuentran los bares y restaurantes típicos y tops, la catedral hermosa con el clásico parque central centroamericano.

Lo más lindo para destacar de mi estadia en Granada fue la participación en el ya mencionado Berrinche Ambiental.  (http://elberrincheambiental.blogspot.com/ )
Este festival fue organizado por la Casa de la Comedia y Mimo, un proyecto hermoso donde conviven jóvenes de Nicaragua con dificil acceso a oportunidades que aprenden el arte de la comedia, el mimo y circo. (http://www.escueladecomedia.org/es )
Llegaron grupos de toda centroamérica, de la Guanred (la red de peñas culturales de Costa Rica), de otras zonas de Nicaragua, de Caja Lúdica (Guatemala), entre otros. El encuentro duró cinco días y estuvo lleno de lindos momentos. Yo estuve en el equipo de comunicación, escribiendo el blog, colaborando con la prensa y demás cuestiones comunicacionales. Durante el festival (que estaba centrado en la sensibilización artístico-comunitaria sobre el tema ambiental) se trabajó con cuatro comunidades, se realizaron eventos artísticos durante la tarde-noche, hubo un foro sobre Ambiente, se inauguró la "casa de las botellitas" (espacio donde viven y reciben sus clases los chicos de la Casa de la Comedia y Mimo) que está realizada con botellas de plástico y vidrio, y se cerró el evento con una comparsa y un recital en el parque central de Granada.

Fue otra hermosa experiencia porque aparte de conocer Granada en profundidad, seguí interiorizandome sobre el tema del arte comunitario, me reencontré con mis amigos de las redes de centroamérica, y seguí recibiendo ese calor de la amistad construida. Al finalizar el festival, y luego de comenzar con las despedidas definitivas con muchos amigos, me quedé unos días mas en Nicaragua. Estuve en Masaya y volví a León. Fuimos con María, una amiga española-guatemalteca, paramos en la casa de Andrea en Masaya (otro gran amigo italo-nicaraguense) y luego en lo de Felix en León. Con Marucha compartí esa última semana de viaje y que suerte que es tan buena amiga, porque le tuvo paciencia a mis silencios y ansiedades!!.
Finalmente me lancé a cruzar la frontera con Costa Rica, para comenzar a acercarme a San José, donde tomaría el último bus hasta la ciudad de Panamá para tomar el avión a Buenos Aires.
El relato del final del viaje está en la entrada "Costa Rica". Ya que estoy, les dejo acá plasmado mi agradecimiento a todas las personas hermosas que se cruzaron en mi camino de viajera. Fue una experiencia maravillosa, llena de aprendizajes y emociones para toda la vida.
Todo lo que viví quedará en mi corazón por siempre.
¡¡¡¡Gracias por la magia!!!!