Llegué a San José a encontarme con parte de mi familia, que venían a visitarme por las fiestas.
Ya conté lo que fue mi primer contacto con los taxistas costarricenses, con el memorable verso sobre el paro general de transporte en todo San José.
Estuve casi una semana disfrutando de las comodidades de un hotel, jugando con mi hermanita, comiendo hasta explotar y produciendo. ir.
Finalmente pasó la nochebuena y navidad y llegó el momento de partir nuevamente. Yo ya tenía arreglado participar del Encuentro Anual de la GuanRed en Playa Iguanita, Guanacaste (también en Costa Rica), a unas tres horas de donde estaba con la flia. ( http://www.guanaredcr.blogspot.com/ )
Resulta que al dejar el hotel, mi familia me alcanzó en un taxi hasta un cruce de rutas donde tenía que tomar el bus que me llevaba al campamento en la playa donde se realizaba el encuentro. A los 10 minutos, ya sola y esperando el bus, me descuidé un segundo de mis dos mochilas y me robaron la chiquita!!! Cuando voltié la cabeza vi solo la mochila grande. Empecé a gritar y a buscar en los alrededores huellas de la mochila o del ladrón. No conseguí nada, nadie me prestó atención y terminé llorando, consolada por un rasta que intentaba levantarme el ánimo con frases poco oportunas.
Luego de un rato de llanto y furia en vano, vino el bus y me lo tomé, malhumorada y triste.
En esa mochila llevaba mis artesanías, el cuadernito de anotaciones de los últimos nueve meses y la guía de viaje de centroamérica que me habían regalado mis amigas antes de partir, con todas sus dedicatorias.
Ya conté lo que fue mi primer contacto con los taxistas costarricenses, con el memorable verso sobre el paro general de transporte en todo San José.
Estuve casi una semana disfrutando de las comodidades de un hotel, jugando con mi hermanita, comiendo hasta explotar y produciendo. ir.
Finalmente pasó la nochebuena y navidad y llegó el momento de partir nuevamente. Yo ya tenía arreglado participar del Encuentro Anual de la GuanRed en Playa Iguanita, Guanacaste (también en Costa Rica), a unas tres horas de donde estaba con la flia. ( http://www.guanaredcr.blogspot.com/ )
Resulta que al dejar el hotel, mi familia me alcanzó en un taxi hasta un cruce de rutas donde tenía que tomar el bus que me llevaba al campamento en la playa donde se realizaba el encuentro. A los 10 minutos, ya sola y esperando el bus, me descuidé un segundo de mis dos mochilas y me robaron la chiquita!!! Cuando voltié la cabeza vi solo la mochila grande. Empecé a gritar y a buscar en los alrededores huellas de la mochila o del ladrón. No conseguí nada, nadie me prestó atención y terminé llorando, consolada por un rasta que intentaba levantarme el ánimo con frases poco oportunas.
Luego de un rato de llanto y furia en vano, vino el bus y me lo tomé, malhumorada y triste.
En esa mochila llevaba mis artesanías, el cuadernito de anotaciones de los últimos nueve meses y la guía de viaje de centroamérica que me habían regalado mis amigas antes de partir, con todas sus dedicatorias.
Fue el primer mal trago del viaje; con los días me fui recuperando y se me pasó la bronca. Tuve suerte que fue en un segundo y sin darme cuenta y que a mí no me pasó nada. Tomé nota para la próxima que nunca mas debía dejar las cosas ni un segundo solas !!!
Había cruzado ya casi toda centroamérica invicta y justo me roban en el que supuestamente es el país menos peligroso. Otro aprendizaje del viaje.
Campamento en Playa Iguanita. Encuentro Anual de la GuanaRed
Conocí a uno de sus fundadores, Olman Briceño, en el Encuentro de Arte Comunitario en Guatemala en noviembre y como mi viaje continuaba para aquellos lados, fui invitada a participar. Ahí llegué entonces luego de mi robo, hecha un pollito mojado con la bronca e impotencia a cuestas.
Pasaron los días y me fui conectando con la energia de los peñeros, de esa playa maravillosa, con las actividades, los juegos, los talleres y con todo el amor que se recibe en este tipo de encuentros.
Ayudé con la pre producción, serví la comida, participé en el taller de Animación Cultural que dio Jorge Batles de Guatemala, bailé, me metí al mar, me salvé del cocodrilo asesino que atacaba luego de las 17 hs (estuvo, atacó, pero ya hacía meses que no aparecía por la costa) y fui feliz.
Luego del campamento me fui a pasar el fin de año a la casa de Esteban (otro miembro de la GuanaRed) que nos invitó a mí y a Claudia (amiga de Guatemala) a pasar estos últimos días del año en su casa con su familia. Así que ahí fuimos y tuvimos un hermoso fin de 2009 en Nicoya, entre amigos.
Luego de cinco días (mas o menos) de conocer un poco Nicoya, nos fuimos con Claudia para San Juan del Sur, Nicaragua (ver la continuación en el link de Nicaragua).
Respecto a Costa Rica puedo contar que volví luego de mi mes en Nicaragua solo de camino a Panamá.
Estuve unos días en la península de Nicoya (en Santa Teresa y Moctezuma), en San Ramón y en San José. Santa Teresa y Moctezuma son dos playas bastantes turísticas, algo "cool", que la verdad no me gustaron mucho. Llenas de turistas, gringos especialmente, y muchos argentinos. La mayoría va a hacer surf.
Sí me gustó mucho el camino para llegar hasta ahí. Se toma un barco (un ferry como el Buquebus) que en un hora cruza la península. El paisaje es bellisimo. Luego hay que tomar un bus que te deja en las diferentes playas que hay.
Esta visita fue muy cercana a mi regreso a Buenos Aires, entonces no estaba muy conectada con el lugar, estaba bastante ansiosa por la vuelta.
De ahí me fui a San Ramón, una ciudad cercana a la capital de Costa Rica, a la casa de Luis Pablo, otro chico de la Guanared. Allí me cobijaron los hermanos Rodriguez dos días. Me llevaron a conocer la ciudad y por las noches hubo mucha peña en la casa. Me sentí mas contenida, entre amigos.
Así partí nuevamente, para llegar a San José a tomar el bus que me llevaría directo a Panamá y de ahí el avión a Buenos Aires.
Así partí nuevamente, para llegar a San José a tomar el bus que me llevaría directo a Panamá y de ahí el avión a Buenos Aires.
Al llegar, tuve un altercado con la línea aérea porque estaba sobrevendido el vuelo. Me ofrecían lugar en el vuelo del día siguiente. Estaba tan ansiosa por el regreso que no podía aceptar!!!
Finalmente, como eramos varios los que quedabamos abajo, la presión fue tal que tuvieron que habilitar los lugares y todos pudimos subir.
Ahí estaba sentadita en un avión nuevamente, lista para volver al país. Cuando despegó, se me cayeron unas lagrimas, sentía que ahí se cerraba esa etapa, que la maravilla de año que había tenido, había llegado a su fin. Varias imágenes se me cruzaron. Cerré los ojos y recordé momentos, caras, sonrisas, abrazos. Ahí estaban todos los que compartieron tantas cosas conmigo.
El avión ya atravesaba las nubes y yo aún no podía creer que había llegado el momento de la vuelta. En ese estado de emoción llegué a Buenos Aires el 12 de febrero, casi de madrugada.
Ahora escribo desde Buenos Aires, recordando todo esto que sentí. Tal vez vuelva a viajar, tal vez haya un nuevo blog que atesore un montón de nuevas experiencias hermosas, personas inolvidables y paisajes de sueños.
Ahí estaba sentadita en un avión nuevamente, lista para volver al país. Cuando despegó, se me cayeron unas lagrimas, sentía que ahí se cerraba esa etapa, que la maravilla de año que había tenido, había llegado a su fin. Varias imágenes se me cruzaron. Cerré los ojos y recordé momentos, caras, sonrisas, abrazos. Ahí estaban todos los que compartieron tantas cosas conmigo.
El avión ya atravesaba las nubes y yo aún no podía creer que había llegado el momento de la vuelta. En ese estado de emoción llegué a Buenos Aires el 12 de febrero, casi de madrugada.
Ahora escribo desde Buenos Aires, recordando todo esto que sentí. Tal vez vuelva a viajar, tal vez haya un nuevo blog que atesore un montón de nuevas experiencias hermosas, personas inolvidables y paisajes de sueños.