Flores - Tikal
Luego de siete meses, el viernes 16 de octubre logré irme de México para mi siguiente destino: Guatemala.
El nombre de este país procede del Cakchiquel y significa "lugar entre árboles".
Su moneda es el Quetzal (es el nombre del pájaro que fue venerado por los mayas en tiempos precolombinos), el 60 % de la población es indígena (hay 22 grupos etnolinguísticos: ladinos, criollos, indios y garífunas) y tiene una gran diversidad de paisajes (selva, montaña, lagos, ríos y una pequeña costa caribeña).
Finalmente, y luego de casi nueve horas de viaje llegué a Flores, una isla muy pintoresca, en el departamento del Petén.
Al otro día recorrí la isla, sus calles empedradas, sus casas pintadas de diferentes colores, me metí al lago (se llama Lago Petén Itzá), y por la noche enganché justo un recital de un grupo argentino llamado " Cuarto Elemento".
El recital era en la cancha de basquet del pueblo, al lado de la plaza principal, y formaba parte de una serie de recitales y eventos que se venían realizando durante toda ese semana por "las fiestas de octubre". Con esto se refieren a la semana donde conmemoran el 65 aniversario del inicio de la Revolución de 1944 que derrocó, con José Arévalo como nuevo presidente, al dictador de turno, y dio inicio a lo que los guatemaltecos llaman los "10 años de gloria, o de primavera". Durante ese período se crearon el Conservatorio de Música, la Seguridad Social y el por entonces moderno Centro Cívico de la Ciudad de Guatemala, como también se tomaron medidas tales como la expropiación de los latifundios improductivos para repartirlos entre los campesinos. Posteriormente el coronel Juan Jacobo Arbenz sucedió en el poder a Arévalo y mostró su intención de realizar la reforma agraria. Esto, irritó a Estados Unidos que comenzó a conspirar para derribar a Arbenz, y como éste a pesar de todo seguía en el poder ,la CIA armó un ejercito que en 1954 entró a Guatemala y colocó al general Castillo Armas en el poder y obligó a Arbenz a exiliarse en Suiza. A partir de este momento comenzó la etapa fuerte de represión en Guatemala y nacieron las guerrillas que permacieron en actividad hasta no hace muchos años.
Esa noche me fui a dormir con una sonrisa.
Al otro día me levanté a las 4.40 de la mañana para ir a Tikal, la zona arqueológica mas importante de Guatemala, y uno de los grandes centro mayas.
A las 6.30 estaba entrando al Parque Nacional Tikal y al ratito estaba en la cima de una de las pirámides mas grandes de la zona, contemplando la punta de los otros templos que sobresalen de entre los árboles de la selva. No sé cómo transmitirles este momento, realmente me trasladé a miles de años atrás y traté de imaginarme lo que fue ese gran imperio. Si bien he visto muchas ruinas, ésta me resultó particularmente hermosa e impresionante.
Caminé toda la mañana y a las 12 del mediodía estaba volviendo para Flores, había visto monos aulladores, la ceiba sagrada, subido a pirámides de 60 metros (venciendo el vértigo) y los mas lindo, me había perdido en mis pensamientos caminando por la selva.
Entre los espectadores había alumnos de un colegio de la Capital y estuvieron bailando y charlando con los informales "animadores" del evento.
Con respecto a mi primer contacto con este nuevo país debo admitir que fue dificil al principio. Casi todos los negocios tienen un guardia armado en la puerta, ir al banco fue impactante porque al entrar palpan de armas a todos los hombres y hay dos guardias en la puerta y uno adentro, todos armados. La verdad que caminar por Santa Elena, la ciudad que queda del otro lado de Flores (están unidas por un puente de 1 km mas o menos) me dio un poco de miedo, demasiadas armas lamentablemente. Triste realidad que tuve que ir incorporando luego para poder andar en este país.
Un día mas de paseo por Flores, donde crucé a una isla vecina que tenía una pequeña playita y un muelle, y al otro día partí en un bus (para subir a los buses te revisan la mochila por si llevás armas (esto por supuesto lo hace un guardia armado) para Río Dulce, lugar desde donde tomaría la lancha para ir a mi segundo destino guatemalteco: Livingston.
Para llegar a Livingston hay que hacerlo en barco, no hay carreteras aún para acceder. Está ubicada en la costa caribeña de Guate y sus pobladores son de cuatro grupos étnicos diferentes: garífunas (descendientes de esclavos negros que pudieron escapar y se asentaron en la costa de Belize, Honduras y Guatemala), quitches, hindues y chinos.
La mayoría del turismo va a Livingston justamente por ser un lugar que si bien está en territorio guatemalteco, es bien diferente al resto del país.
El camino por el Río Dulce para llegar es hermoso, se ven pequeños poblados, muchas aves, las montañas ahí verdes y grandes a los costados del río.
En Livingston la playa no es linda la verdad, está sucia y no hay arena. El único día que quise ir, llevé mis hilos para tejer ahi cerquita del mar, y sufrí un "intento de robo" por parte de dos niños de unos 8 años. La verdad que fue gracioso, se me acercaron primero haciendo bromas y con las preguntas típicas sobre de dónde era, qué hacía ahí, etc, y terminaron tironeandome de la reciente pulsera tejida e intentando meterme la mano en mi cartera. Me levanté y me fui, al mismo tiempo que les decía "ustedes son muy chiquitos para hacer estas cosas, deberían estar jugando, en vez de divertirse de esta forma". Bueno, que se yo, fue lo que me salió, seguramente murieron de risa con mi sermón seudo moralista.
Al otro día de llegar fui en una excursión en lancha a Siete Altares y Playa Blanca. Salimos a las 9 de la mañana, te llevan primero a Siete Altares que son unas cascadas dentro de la selva. Lo que más me gustó de este lugar no fueron las cascadas, sino el señor que las manejaba. Un garífuna personaje total, que cuando llegamos estaba en cuero pelando camarones, y dando ordenes a un grupo de pobladores que le estaban haciendo un arreglo. Le di un poco de charla para que me cuente sobre el lugar y la cultura garífuna y se armó una linda conversación sobre la histórica situación de latinoamérica, las tradiciones garífunas, la forma en que se relacionan las cuatro culturas que conviven en Livingston (dice que ninguna sabe nada de la otra porque ni en la escuela se le da la relevancia necesaria a la historia y tradiciones y costumbres de este lugar) y su historia de vida.
En el ingreso a Siete Altares, colocado por este buen hombre, hay un cartel que proclama: "La cosmovisión de la cultura ancestral garífuna expresa una interrelación armónica con la naturaleza. Asimila que el ser humano es una creación mas en el universo al igual que los demás seres, por lo cual la relación entre el hombre y la naturaleza debe ser de respeto y armonía, nunca de violencia".
Finalmente me vinieron a buscar de la lancha porque había que seguir el tour y yo estaba ahi charlando con este hombre. Un apretón de manos y continuamos camino.
Fuimos a Playa Blanca (justamente llamada así porque es la única playa de arena blanca de la zona) y estuvimos dos horas mas ahí tendidos al sol. Mala vida Cedeira.
Resigné la música finalmente y al otro día temprano partí, aprovechando que los españoles iban también, para Ciudad de Guatemala, desde ahí luego tomaría otro bus que me dejaría en Antigua, a algo mas de 45 km de la Capital.
Antigua
Salí de Ciudad de Guatemala en una combi a las 6 de la tarde rumbo a Antigua.
Lo poco que pude ver de la Capital fue lo mismo que había observado en Santa Elena, en el departamento del Petén. Solo que aquí aumentaron los alambres de púas, las rejas en las casas y negocios, los guardias armados y los símbolos de prohibido armas en todos lados.
Una hora después estaba en esta hermosa ciudad colonial, antigua capital del país, destruida por diferentes terremotos y reconstruida varias veces por sus pobladores.
Antigua Guatemala está rodeada de volcanes y montañas, me hizo acordar mucho a mi querido San Cristobal de las Casas en Chiapas, México por sus calles empedradas, sus casas de arquitectura colonial y colorida y esa onda un poco cosmopolita, con bares y restaurantes de todo tipo y mucha juventud (aunque para mi gusto demasiado turismo). Muchos extranjeros van a Antigua a estudiar español en alguna de las múltiples escuelas de spanish que hay.
También me lanzé a la aventura, pese a mi pésimo calzado, de subir al volcán Pacaya, el mas accesible de la zona, para ver la lava de noche. Salimos a las 14 y a las 16 comenzamos a subir para llegar a la cima a las 18. Fue hermosa la caminata, lo único que no me gustó fue, mi calzado que me empezó a molestar a la media hora, haciéndome doler la espalda y pies (no viajo con otro par de zapatillas que las coquetas All Stars), y que todo el camino mis gringos acompañantes de travesía no pararon de hablar (en este caso no importaba el idioma, sino que me parecía era un momento para ir en silencio, ya que ibamos atravesando diferentes zonas de la selva, se va haciendo de noche, estás cada vez mas arriba, contemplás a los otros volcanes y montañas, hasta empezar a caminar en la completa oscuridad, era para ir en silencio me parece).
Finalmente llegamos al punto donde se ve la lava y... me quemaban los pies como locos!!! jajaj. Mis zapatillas de goma parecía que se iban a derretir!! Encima con tanta gente pisando por momentos la superficie se desarmaba, y mi parte fatalista creyó vislumbrar una posible catástrofe: "Turistas quemados en el volcán pacaya". Jajja, que loca!!. Cuestión que igual me saqué fotos y vi ese río hermoso de lava que se desliza ahi arriba y tiñe de color rojo el cielo.
A la media hora mas o menos, comenzamos el descenso en la oscuridad, con unas pocas linternas, y nuevamente mis compañeros no dejaron de darle a la parla. Una pena, pero bueno, no tengo problema con la abstracción. Iba primera a paso rápido, al lado del guía y encima apurada porque me hacía pis!!!
Al otro día, paseo y descanso por Antigua, a la noche vi una película guatemalteca ( "Donde acaban los caminos") que intentaba retratar la relación entre un ladino (mestizo) y una jóven india. Mal actuada pero linda fotografía y algunos puntos destacables en cuanto a la representación de la "cuestión indígena". Por cierto, muy lindo Antigua, muy top, patrimonio de la humanidad declarado por la UNESCO, pero como también se ven en otras ciudades de México, ahí están los indios, tratando de sobrevivir gracias al turista, en vez de viviendo de la tierra, su tierra, como debería ser.
Temprano, en la mañana del otro día, partí para mi próximo destino: el Lago Atitlán.
Lago Atitlán: Panajachel, San Marcos y San Pedro la Laguna.
Dicen que Aldous Huxley ( el escritor de "Un mundo feliz") dijo que el Lago Atitlán era "el lago mas bello del mundo". La verdad que es bellisimo, y mas lindo aún lo hacen los diferentes pueblos indígenas que se asientan en su orilla, la mayoría con el nombre de algún santo (de los doce apóstoles). De estos pueblos, la ciudad principal es Panajachel; allí se concentran todos los servicios y su población es mezcla de indios y ladinos.
Tengo que aclarar que lamentablemente al momento de mi llegada había en el lago una bacteria que lo hacia tener sobre su superficie unas especies de algas de color verde musgo. A lo largo de mis 15 días de estadía escuché diferentes versiones sobre el origen del problema: contaminación o producto de una ciclo natural que se sucede por dos meses año a año. No sé cuál es la causa real, pero la verdad que al verlo de cerca daba pena.
Dos días después partiamos con Hernán para San Marcos,otro de los pueblos que están ubicados en los bordes del lago. Aquí fuimos a la casa de un conocido de él, que estaba ubicada en lo alto del pueblo: hermosa!!, sin energia eléctrica y rodeada de vegetación, en plena montaña.
Para bajar al pueblo desde la casita lo haciamos por un camino bien agreste, y por ejemplo, cuando empezaron los días de lluvias mas intensas lo que era un caminito entre rocas, se convirtió en un río, y para cruzarlo teníamos que sacarnos el calzado y pasar por el agua (un día lo hicimos de noche, con un par de velas como única luz).
También en San Marcos me llevé la grata sorpresa de encontrar a una organización no gubernamental que conocí a través de internet cuando, en Buenos Aires, empecé a prepar el viaje. Se llama La Cambalacha (www.lacambalacha.org - acá encuentran información sobre la institución y sobre San Marcos) y se dedica a lo mismo que yo investigué para mi tesina: arte comunitario con niños. En este caso, trabajan con los niños de las comunidades indígenas de la rivera del río, los de San Marcos y los de alrededores.
En su momento les había escrito un mail ofreciendome como voluntaria, pero resultó que para que ellos te reciban en la organización, te den donde dormir y la comida diaria, hay que pagar una suma en dolares un tanto cara. Bueno, cuestión que pasando un día caminando encontré a La Cambalacha y pasé a ver de qué se trataba, ese mismo día fuimos con Isabel, una chica inglesa que también dormía en la casa de Gervasio (la casa sin luz), a compartir una tarde de juegos con los chicos y voluntarios.Mas tarde dibujaron y luego tuvieron una clase de baile y expresión corporal. Me fui muy contenta ese día y le propuse a la directora (Gabriela, de la Ciudad de Guatemala) volver a la semana siguiente para seguir participando de las actividades.
Otro momento lindo en el Lago Atitlán, fue el domingo 1 de noviembre, el día de muertos por estos pagos. Fuimos con Isabel a Santiago Sacatepequez, a tres horas del Lago, en el chicken bus (son los colectivos que se usan en centroamérica, aquellos buses escolares de Estados Unidos que están pintados de amarillo, pero aqui tienen un poco mas de "arte") a ver la tradicional fiesta de día de muertos que se realiza hace 110 años en el cementerio de esta ciudad.
La verdad que a primera vista, fue un poco impresionante ver a tanta cantidad de gente caminando entre y sobre las tumbas, levantando barriletes, comiendo y conversando en el cementerio, pero al ratito, al observar qué es lo que hacia la gente (los lugareños, no los turistas que habían ido a observar como yo) me relajé y me acerqué a una familia que estaba centada alrededor de una tumba. Conversé un rato con María, una guatemalteca que venía desde la ciudad (50 km) para estar este día con los restos de su padre fallecido.
Ahí estaba toda la flia, reunida sobre la tumba, habían comido, ahora bebían y me contaban sobre esta particular forma de recordar a los que ya no están.
Charlamos un rato con María sobre la forma diferente de considerar a la muerte, cómo era en Argentina, le conté mi propia experiencia, y bueno, me invadió un poco la emoción al recordar a mi querida mamita. Luego me puse a pensar qué le llevaría yo el 1 de noviembre, lo anoté en mi cuaderno.
Fue una día emocionante, con muchos sentimientos diferentes, se imaginarán lo que fue para mí estar ahi.
Regresamos ya de noche en el chicken bus y dormimos en San Pedro (otro pueblito cercano a San Marcos) porque ya no habia lanchas para volver a la casa.
Al otro día volví a San Marcos a buscar mi mochila para instalarme unos días en San Pedro, a la casa de la montaña había regresado el dueño (Gervasio) con sus hijas y había que dejar el lugar, así que preferí cruzarme a San Pedro para así conocer otro de los pueblos del lago.
San Pedro
Fui un día de la semana a La Cambalacha, otro fui a conocer San Juan la Laguna, pueblito que se accede caminando desde San Pedro y tiene unos muy lindos murales de arte típico. Otro día fui a conocer Santigo Atitlán, el mas grande (luego de Panajachel) de los pueblitos del lago. Resulta que me fui cerca del embarcadero a ver qué onda, cuanto salia el bote y esas cosas, cuando me llaman unas chicas que estaban por partir en uno de los barquitos. Me preguntan a donde voy y les digo a Santiago, "pues vente entonces, nosotras vamos para allá". Ahi me fui con este grupo de guatemaltecas que me fueron contando en el camino su vida y yo del viaje. Luego caminamos por Santiago,charlando y comentando cosas, y me di cuenta que habia pasado a ser el centro de su atención. Les encantaba mi historia,que viaje sola, me preguntaban todo, se sacaron fotos conmigo y una me regaló una pulsera para que viaje conmigo. Nos pasamos los mails y prometí mantenerlas al tanto de mis aventuras. Qué lindas por favor...me encanta cuando me cruzo con gente así, tan cariñosa, tan brindada. Me alegraron el día, fue una tarde hermosa gracias a este encuentro.
Mis días siguieron ahi, entre la lectura de un libro que saqué de la biblioteca de San Marcos (Psicomagia de Alejandro Jodorowsky), las visitas a estos pueblos cercanos y la compañia de otro amigo argentino que encontré en el lago luego de dejar a Hernán en San Marcos con paradero desconocido ( sencillamente nos perdimos y recién varios días después me enteré dónde estaba).
El lunes siguiente partí rumbo a Antigua para al otro día ir a El Salvador.
2 comentarios:
hola lauri recien veo este post que bueno! besos
Gracias Ani!!!
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