Somos andando es el espacio donde guardo las historias de esta aventura de viajar por latinoamérica.
En marzo de 2009 salí de Buenos Aires hacia México, y 11 meses después regresé desde Panamá.
Durante ese tiempo de viaje conocí - y conviví con - personas y personajes inolvidables (incluida mi querida Coral, la perrita nacida en Costa Rica compañera de viaje de Laura, otra argentina trotamundos), aprendí a hacer y vendí artesanías, participé de festivales y encuentros de arte comunitario en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, conocí mas de cerca la realidad de los zapatistas en Chiapas, México y principalmente, descubrí día a día el respirar de la naturaleza y de los hombres y mujeres que la habitan en estos rincones de nuestra América Latina.

México - me tiene atrapada!

A cinco meses de iniciado este viaje, voy a intentar recopilar todo lo sucedido hasta el momento para por fin, dar inicio al blog. Empiezo por mi México querido que no me deja partir!!

México - Caribe

19 de marzo: partida de Buenos Aires. Destino: Puerto Morelos, México.


Todos saben que salí de Argentina con la compañia de Julia, mi amiga que se quedaría junto a mí tres semanas.
Con ella partimos de Ezeiza muy felices, y al momento de despegar el avión nos dimos la mano y nos miramos con emoción. Para mí, era el inicio de la aventura sin fecha de retorno, para ella, sus primeras vacaciones en el caribe. Muy emotivo momento: inolvidable Julita.
Llegamos al aeropuerto de Cancún luego de más de doce horas de viaje (contando la diferencia horaria) y al ratito llegaron Eli y Quique, ambos amigos de Ceci, mi amiga de Buenos Aires que estuvo viviendo un año en Cancún y Puerto Morelos.
Fuimos entonces a vivir a "la casita de la selva", aquella casa sumergida entre matorrales, rodeada de lagartijas, iguanas y ratones ( y en los últimos tiempos nos comenzaron a visitar los alacranes) que tanto mencioné en mis primeros mails.
Puerto Morelos es un pueblito pequeño, situado entre Cancún y Playa del Carmen. Para llegar a la parte del pueblo cercano a la playa hay que tomar la ruta que atraviesa el manglar. Del otro lado de la ruta está la otra parte del pueblo, donde hay un mercado y mas apartada, la selva propiamente dicha.
Aquí comenzaron los días de playa, las largas conversaciones, la mitología maya, las cartas leídas por Quique, los mates compartidos, las nuevas amistades, las noches de luna, las de estrellas fugaces, el muelle con su magia, y todo lo que nos brindó ese pueblito tan chiquito y tan encantador.


Días después de la llegada a Cancún, partimos con Julia para Playa del Carmen, Cozumel y Tulum. En Playa se vive más la joda, la noche, mas gente, todo es mas top.

Cozumel tiene su encanto; es una isla a la que se llega solamente en barco desde Playa del Carmen. Allí recorrimos la isla en un volkswagen de los escarabajos, sin techo y de color azul profundo. Un sueño esa isla, solo que todo muy caro y para ir de un lado a otro hay que ir en taxi o en moto. No es un lugar para gastar poco.


De Cozumel volvimos a Playa del Carmen y de ahí partimos al otro día para Tulum. Lugar hermoso si los hay, uno de mis preferidos. Estuvimos unos días, algunos en la casa de Toño, amigo de Quique, y otra noche en unas posadas cerca del mar que fue una locura!!!
Recuerdo especialmente la noche en la cabañita, estuve mirando el cielo y escuchando música en la hamaca, muy feliz y agradecida de estar ahi. También justo al amanecer me asomé por la ventana del cuarto y vi como salía el sol. Impagable!

De Tulum volvimos a Puerto Morelos y empezamos con los preparativos para irnos a Cuba (ver entrada "Cuba")
Sí, muy escueto lo mio eh. Pero bueno, no desesperen que mas adelante me vuelvo mas verborrágica!!

Vuelta al caribe mexicano hasta partida a Estados Unidos:
Al regreso de Cuba, volvimos a la casita de la selva. Fueron los últimos días junto a Julia, quien partía nuevamente a Argentina para volver a trabajar. Se iba una integrante del Big Brother selvático y había llegado otra desde Buenos Aires hace pocos días: Barbi (amiga de Buenos Aires de Eli y Laura).
A partir de allí seríamos cinco en la casa: Eli, Quique, Laura, Barbi y yo.
Eli trabajaba en el CRIT (Centro de Rehabilitación Infantil Teleton), igual que lo hacía Ceci y lo hace Quique; "Rosita" según los nombres que nos pusimos con Ceci alguna vez jodiéndonos (ella Luisa, yo Mirtu). Laura es amiga de Eli de Buenos Aires, y Quique, mexicano, era compañero de Ceci y Eli del CRIT y vivian juntos los tres antes de la partida de Ceci y de la llegada de los nuevos integrantes de la casa.
La intención, luego de la partida de Julia, era buscarme algún trabajo para las próximas semanas, esa fue la misión que nos propusimos con Laura. Fuimos a Cancún, a Playa del Carmen, mandamos fotos a agencias de publicidad y modelos, pero no encontramos nada.
Finalmente llegó, gracias a las casualidades, el ofrecimiento de trabajo como Comunicadora para una Asociación Civil que se estaba formando en la zona (el Consejo Coordinador de Emprendedores de Puerto Morelos) y luego las idas y vueltas con estos tipos, que finalmente resultaron unos chantas o por lo menos no avanzaron con el trabajo como para que yo pueda incorporarme a la organización.
Sin trabajo pero feliz, esos días pasaron muy agradablemente; algunos que recuerdo especialmente:
- Cuando fuimos con Barbi y Tipi (amigo acróbata y mexicano) a la ruta de los cenotes.
Con Barbi teniamos miedo de meternos a los cenotes (uno de los motivos era que en la mitología indígena se dice que los cenotes fueron espacios sagrados, la entrada al inframundo y que a veces allí se realizaban sacrificios o se tiraba a los muertos para facilitarles el ingreso al otro mundo; el otro es que son cuevas de mas de 70 metros de profundidad, agujeros negros casi), pero juntas lo hicimos y hasta entramos a los cenotes cerrados. Estas cuevas subterraneas y acuáticas fueran surcadas por los tres haces de la natación en un kayak que de la risa se nos terminó dando vuelta y caimos al agua, a la cual tanto respeto le debíamos. De ahí fuimos a la casa de Moni, en la mismisima selva. Otro lugar lleno de magia. Fue un día inolvidable.

-Otro: el día que los cinco integrantes de la casa nos levantamos a las 4.30 de la mañana para ir a una clase de yoga en la playa. Eli lo había propuesto luego de que asistiésemos a una "conferencia" de un gurú en la Casa de la Cultura de Puerto Morelos, pero realmente no pensè que iriamos todos como fuimos. Se levantó uno, después el otro y yo, que aún seguía en la cama, sentí que no podía fallar!! Allí estabamos los cinco viendo el amanecer e improvisando las posturas de yoga.

-Caminatas por la playa, de día y de noche, charlas con los chicos, ese día que nos quedamos sin agua y nos bañamos con Lau en el patio de la casa en malla y justo a tooodooo el pueblo se le ocurria estacionar el auto en la puerta de la casa, la invasión de alacranes y mi salvada de pellejo a Quique, que tenía uno en la cama, acercándosele peligrosamente, el tlacluache haciendose el muerto luego de que Eli y Laura lo salvaran de morir ahogado, entre las anécdotas que me acuerdo ahora.

Viajes cortos sola (desde la partida de Julia, viajé a zonas cercanas de Cancún)

- Isla Mujeres (se llega en barco desde Cancún, es a una hora mas o menos): fui dos días, paré en el Hostal Pocna, conocí varios argentinos con los que fui a hacer snorkel a la otra punta de la isla. Casi me ahogo varias veces pero la paciencia de uno de ellos pudo mas que mi miedo y logré llegar a la zona de mas peces. Ahi, para descansar nos trepamos a unos palos que había y mas tarde nos tiramos al agua desde lo alto. Volvimos nadando a la orilla, sanos y salvos, pese a mis dificultades respiratorias. Premio a la paciencia para Hernán, mi improvisado instructor de snorkel.
Esa tarde me encontré en la isla con Quique y su papá que estaba de visita en Cancún. Caminamos por la isla y nos sacamos algunas fotos. A la noche regresé a Cancún y dormí ahi porque me encontraba con Mara, una chica que habiamos conocido en el avión con Julia, el día de nuestro arribo.

- Merida
Está ubicada en el estado de Yucatán, antigua área de grandes civilizaciones mayas. Actualmente es una ciudad colonial ( el centro histórico), pero ya con zonas muy "modernas" (grandes shoppings, discos, zonas comerciales, etc).
Aquí conocí las zonas arqueológicas de Chichen Itza y Uxmal y también, en un intento de conseguir trabajo, terminé sacandome fotos para una agencia de modelos. Viví en lo de un amigo de un amigo, Luis Badias. Él me llevó de aquí para alla con sus amigos, conocí bares, cantobares, antros (boliches), hasta fui a una despedida de soltera de una amiga de él, donde hubo strippers. También conocí un pueblo cercano a Uxmal llamado Muna, donde los padres de una de sus amigas tenían una casa grande con pileta. En Mérida hace muchooooo calor, casi cuarenta grados al mediodía, y aún se respetan las horas de la siesta.
En Yucatán, las zonas arqueológicas de Chichen Itza y Uxmal son imponentes y majestuosas, grandes pirámides con el clásico juego de pelota, las zonas de la nobleza y de la plebe, los jardines, y los edificios con glifos y grabados.
Luego de esos cuatro días en Mérida volví a Morelos, y ahí me llamaron para trabajar en una promoción. Tarde.

- Bacalar: último destino antes de partir para Estados Unidos. Pueblo chiquito, mágico, con una laguna de los colores del mar caribe. Queda a cinco horas de Cancún mas o menos, yendo para el lado de la frontera entre México y Belice.
Allí me enteré del tema de la influenza y al regresar recibí la mayor cantidad de mails y charlas por msn desde mi partida. Una epidemia aterraba al mundo y yo leyendo un libro a orillas de una laguna de color turquesa.
En Bacalar conocí a Simón y Cassandra , italiano y brasileña que paraban al igual que yo en el único hostal de Bacalar. Fuimos los tres a un cenote cercano y compartimos algunas cenas y almuerzos. A Simón lo volvería a cruzar tiempo después en Holbox.

A los pocos días de volver de Bacalar viajé a Miami a visitar a mi familia. Era el cumpleaños de Gaby, mi hermanita, y su primera comunión.
Previo a ese momento, se vino el adios a la casita de la selva. Me fui entre abrazos y palabras de despedida, pero a las horas estaba de nuevo en la casa: el vuelo fue cancelado, pero no por problemas por la epidemia - que era el tema en todos los medios - sino por fallas técnicas del avión que obligaron a posponerlo hasta el próximo día. En la casita de la selva se vivía la fiesta de despedida de la misma, ya que para principio de mayo se terminaba el contrato. El destino quiso que yo estuviese, así que ahi estuve, gracias al vuelo cancelado. Andate de una vez Mirtu, me decían los selváticos!!!!
Al otro día sí, me fui de la casita de la selva para no volver a habitarla. Saludé con abrazos a sus integrantes, creyendo no volver a verlos durante el viaje.


Segundo regreso al caribe mexicano desde Estados Unidos hasta la partida a Oaxaca:


Luego de la visita familiar y el glorioso paso por New York City, decidí finalmente volver al caribe y no ir para el DF como era mi plan original. El tema de la influenza mas la posibilidad de participar en el proyecto del Consejo Coordinador de Emprendedores (fallido posible trabajo) hizo que quisiera volver para Cancún y no irme para el norte de México.
Volví a Cancún, pero no a la casita, ya que como dije antes, se había terminando el contrato.
Fui a vivir a lo de Lorena, una amiga de Ceci y Eli, mamá de Belén, una pacientita de Ceci del CRIT. Ahi tuve mi habitación y enseguida era una hija mas para Lore y Adolfo (ambos paraguayos y de mi misma edad). A los días de llegar se fueron Eli y Barbi para Oaxaca. Quedé en verme con Barbi en unos meses en Oaxaca, mi próximo destino luego del caribe.
Esos días pasaron entre playa, amigos y esperas, para ver si iba a trabajar o no en esta organización y si me mudaba para Puerto Morelos de una vez.
Finalmente decidí instalarme allá y luego ver qué pasaba. Fui a vivir al único hostal de Puerto, donde tenía una habitación para mí.
Aquí entran en escena Chechi y Guidi, dos hermanas argentinas que ya conocìa de cruzarmelas por el pueblo en mi anterior estadia. Chechi trabajaba en la misma tienda que Laura, asì que prontamente andabamos las cuatro juntas, tomando mates, haciendo las "tardes intelectuales" con Guidi en el muelle de Puerto, leyendo ella mi libro del Che y yo el de ella: Las enseñanzas de Don Juan de Carlos Castaneda. Que hermosos días!!. No tenía muchas definiciones sobre mi futuro: los de la organización no planteaban nada claro, las chicas se iban a ir las tres a Mérida y yo tomaría el puesto de Laura en la tiendita, pero nada era seguro.
Mientras, preparabamos también un cuadro de danza con antorchas para que ellas presenten en los semáforos de Mérida. Así fueron pasando los días de esa semana tan linda. Compartiamos almuerzos, cenas, charlas, lecturas. Por esos días fue cuando nos metimos al mar de noche desde el muelle y vimos esa aureóla gigante en el cielo, alrededor de la luna.
Finalmente las chicas partieron a Mérida y yo volví para Cancún, a lo de Lore, ya que ninguno de los posibles proyectos se concretó. Pasé unos días ahí y partí para Isla Holbox, lugar donde estaba un amigo de una amiga de Bs As, Christian, quien trabajaba en la barra de un hotel sobre la playa y me recibía por unos días para que conozca y pruebe si me interesaba quedarme.
Holbox significa "hoyo negro" en maya, y es llamada asi porque el agua de la laguna en la parte sur de la isla tiene un color oscuro. Está habitada por menos de 2000 personas que viven de la pesca y del turismo. La isla es conocida principalmente porque a sus costas arriba durante la temporada de verano el tiburón ballena, el pez mas grande del mundo ( puede alcanzar tamaños de hasta 18 metros). Se llega con un bus desde Cancún y luego un barquito de media hora. No hay bancos, cajeros ni autos y las calles son todas de arena.
La verdad que Holbox me pareció un paraíso, estuve cinco días mas o menos, me encantó, pero no sentí ganas de instalarme.
A mi regreso viví en Cancún, esta vez en la casa de Fede,otro amigo de la banda, que me dejó quedarme ahí los dos últimos días que estuve antes de partir para Oaxaca. El viernes 19 de junio quería estar en tierras oaxaqueñas porque era el aniversario de Elefante, el boliche de mi amigo Roy y habría una gran fiesta.
Me despedì de la playa de Morelos, de la de Cancún y prometí volver. Finalmente Quique, Tipi y Fede fueron a la terminal de omnibus a decirme adiós. Un abrazo a cada uno entre lagrimas y chau caribe mexicano para mí.

Oaxaca. Costa y ciudad capital del estado.
Para llegar a Oaxaca, como la distancia desde Cancún era mas de 1500 km, hice una parada en Villa Hermosa, Tabasco. Allí fui a la casa de la familia de Toño, un amigo de Quique que conocí en Tulum.
Estuve un día y medio y Toño me llevó a conocer una Reserva Natural y el Parque Museo La Venta. En el primero se pueden ver las especies de la zona en un habitat similar al original. Se encuentra ubicado a media hora de la ciudad mas o menos. El segundo es un parque al estilo zoológico que también incluye una colección de esculturas de origen toltecas y olmecas, si mal no recuerdo.
Fui muy bien recibida por la familia de Toño y especialmente recordaré a Romana, su abuelita, que antes de volver a partir me regaló un rosario y una estampita para que me protejan durante el viaje. Doce horas después estaba llegando a Oaxaca de Juarez, la capital del estado de Oaxaca.
A los tres días de llegar nos fuimos con amigos a las Bahias de Huatulco, en la costa de Oaxaca. Fuimos ocho pero a los dos días debian volver, así que quedamos solo Laura, Coral la perrita de ella y yo. Estuvimos una semana en la playa y emprendimos el regreso porque yo empezaba a trabajar en Elefante.
Previo al regreso a la ciudad de Oaxaca hicimos una parada de dos días en San José del Pacífico, a la casa de Doña Catalina.
Copio acá una parte del mail que mandè en aquel momento, para no repetirme contando la historia nuevamente (los que ya lo leyeron, pueden refrescar la memoria!!):
(...) "De las Bahias de Huatulco ( la playa), nos fuimos las tres para la montaña: San José del Pacífico. Este es un pueblito a mitad de camino volviendo para la ciudad de Oaxaca, donde a mitad de día llega la niebla, las nubes invaden todo y el frio aplasta. Hasta aca llega mucha gente en busca de los hongos que alli crecen.
Nosotras paramos en la casa de Doña Catalina, una especie de chamana, venida desde España hace 15 años. Personaje del viaje si los hay, Catalina con sus 68 años, el pelo largo amarrado en dos trenzas y una tos que casi no la dejaba hablar, se la pasaba dando ordenes y retando a todos sus huespedes, llamandolos "baby" para pedirle las cosas mas irrisorias. Al principio me sentì conociendo a una personalidad importantisima, pero al pasar de las horas, y con Laura coincidimos, Catalina se fue transformando en una vieja cascarrabia y mandona que no escuchaba a nadie y se la pasaba fumando hajis sin parar. De todas maneras, debo rescatar algunas de sus frases célebres : " el pelo largo es mágico, es un halo protector, nadie debería cortarse el pelo, es fundamental para protejernos". "Menos mal que hemos nacido, así pudimos conocer a los hongos".
El tema de los hongos sí fue super interesante, pero mas que nada por lo que nos fueron relatando algunas de las personas que estaban ahí.
Los hongos, o " niños sagrados" son como la hostia para los católicos. No son drogas, son plantas sagradas, mágicas, son la manera de conectarse con lo que no es visible a simple vista, con los seres supremos, con la naturaleza y con uno mismo, entre otros significados y sentidos que le asignaron las culturas prehispánicas.
Por suerte durante nuestra estadia me dediquè a leer un libro sobre María Sabina, una verdadera sacerdotisa (o chamana) de los hongos sagrados que nació y vivió en Oaxaca (murió en el 85) salvó muchas vidas con el uso de los hongos de manera medicianal y terapeútica.
La historia de María Sabina y lo que significó para los mexicanos (una mazateca que nunca aprendió a hablar español que se transforma rapidamente en un mito al estilo Che Guevara) es interesantisima y grafica cómo en el siglo xx se siguió exterminando todo resabio de la cultura popular de los pueblos originarios de estar tierras. Bueno, me fui por las ramas, la cuestión es que esos dos días fue un intensivo estudio antropológico sobre los hongos, sus consumidores en la actualidad y un curso de paciencia para no matar a Catalina y sus frases inoportunas.
De ahi volvimos para la ciudad y nos pusimos a buscar donde vivir. Conseguimos una chica que nos ofreciò compartir su casa, y su renta, por este mes que nos quedemos en Oaxaca nosotras.
Así que somos tres mas Coral en una casita. Ese día empecè a trabajar en la barra del boliche de un amigo. Dios! jajaj, me imaginan con mi cariño a los boliches cómo trato a los clientes?? Cero paciencia con los borrachos!! Pero me divierto mucho conmigo misma. Aprendì a hacer tragos de los comunes y de los típicos mexicanos: micheladas, sueros, rones campechanos y pintados. Bueno, una risa, la verdad que re cansador , estoy de 20 a 4 de la mañana, pero siempre es un poco mas de tiempo hasta que desalojan a los borrachos. Me gusta cuando pasan salsa o reggaeton, ahi me entusiasma un poco mas. jaja.
Otras novedades:
Empecè a aprender artesanías para vender, Laura me enseña.. (bue, como verán ando como loca, barwoman, artesana, jajja, todo es como un gran juego para mí, todo aporta para poder seguir viajando)".

Agrego información ahora que pasó el tiempo y los acontecimientos:

Continuè trabajando en Elefante, viviendo con Laura, Pinky y Coral. Vino Barbi a vivir con nosotras la última semana de su estadia en México, después nos mudamos unos días a lo de Meli, la vecina de la casa donde viviamos que nos ofreció una cama gigante que quedaba vacia ya que su prima se iba esos días a visitar a su familia. Así que volví a dormir en una cama (en la casa de Pinky no teniamos camas, solo colchonetas y la bolsa de dormir) por suerte y comenzó una semana super divertida junto a Meli: fuimos a dos pueblitos cercanos a explorar, salimos casi todas las noches y hasta concurrí a una boda a la mexicana.
Fuimos a San Agustín Etla, en la montaña, a veinte minutos de la ciudad de Oaxaca. Ahí visitamos la Casa de las Artes de San Agustín (CASA), una fábrica artesanal de papel y terminamos leyendo al aire libre gracias a una biblioteca ambulante que ese día estaba en el pueblo.
El otro pueblito se llamaba San Felipe del Agua, ahí fuimos de exploración a la montaña y llegamos a la primer cascada de una serie de cinco. Estuvo bien, ninguna de las dos fue con el calzado adecuado ni tenemos el estado físico como para tanta caminata.
Lo de la boda fue buenisimo! Era mi último día de trabajo en Elefante, pero no fui para poder ir a esta boda que se realizó en un pueblo cercano. Por suerte Meli me puso al tono prestandome uno de sus tantos vestidos y un poco de maquillaje.
La boda era abierta para todo el pueblo y cuando llegamos ya estaban por los postres, pero aún tocaba la banda en vivo y alcancè a ver el baile del gusano que hacen primero las mujeres y luego los hombres, la liga, la repartija de artículos de bazar y el lanzamiento de golosinas a las mesas. Me encantó y hasta me saquè una foto con los novios. Inolvidable.
Antes de irnos de Oaxaca también fuimos a ver un recital de trova mexicana ( no me acuerdo el nombre del muchacho cantante, pero estuvo muy bueno!!!) y un musical basado en la leyenda de la princesa Donaji, que era muy lindo, pero en un estadio abierto y la lluvia no nos dejó ver demasiado.
Finalmente el martes 28 de julio partimos en un bus de segunda para San Cristobal de las Casas, Chiapas, con Coral dentro de una caja en el compartimento de las valijas y 12 horas de viaje por delante.
Atravesamos las montañas esa noche y al otro día al mediodia estabamos en "SanCris", con un poco mas de frio que en Oaxaca pero con las ganas que produce la novedad de una nuevo lugar (yo habia estado el año pasado cinco días, pero ahora venia a darle la segunda chance de conocerlo en profundidad).


Chiapas - San Cristobal de las Casas y Palenque
San Cristobal quedará muy fuerte grabado en la memoria de este viaje.
Llegué con Laura y Coral ( la grande viajó mas de 12 horas en una cajita) desde Oaxaca. La primer semana fue dificil, no nos encontrabamos en este lugar, no teniamos lugar donde vivir y encima al segundo día quisieron robar a Corita.
El primer cambio fue encontrar un cuarto en una casa donde aceptaban perros. El tema es que aceptaban demasiados, porque empezamos a convivir no solo con Coral sino con siete perros mas y dos gatos. La casa de Panchito era un caos, la verdad que ahora lo recuerdo y no sé cómo hice para sobrevivir mas de 10 días en ella. Caca de perros, desorden, olores, un cuartito pequeño con un colchón matrimonial que compartiamos las tres (Coral instalada entre Laura y yo, adueñandose de la cama y cada una de nosotras la empujaba para el otro costado al grito de "salí Coralllll".
Los días pasaron y finalmente las cosas empezaron a mejorar: fuimos a la Universidad de la tierra (o CIDECI - Centro Indígena de Capacitación Integral) y nos anotamos en varios cursos (alfareria, zapateria y herbolaria), en la feria donde ibamos a vender conocimos a Julia y Juan, dos argentinos viajeros tambièn que nos llevaron a conocer al resto de las amistades que luego nos haríamos en Sancris, buscamos a Don Lauro, un chaman del que nos habia hablado nuestro amigo de Oaxaca Taric, y asi fue que empezamos a sentirnos mas a gusto con esta ciudad.

Una tarde, al llegar a la feria, me encontré con Fede, un amigo que habia hecho en el caribe en abril mas o menos. Fuimos a la casa donde rentaban su cuarto para saludar a Pato, el otro argentino con el que viaja, y surgió la idea de mudarnos los cuatro juntos a una casa, ya que tanto nosotras queriamos irnos lo antes posible de la apestosa casa de Panchito como ellos necesitaban mudarse porque se les vencia el alquiler de ese cuarto.
Asi que al otro día estabamos los cuatro buscando un hogar por Sancris, con tanta suerte que a las pocas horas fuimos a ver la que sería nuestra casa por dos meses.
Vista a la montaña desde los cuatro amplios cuartos que tenia, patio para Corita y no tan alejada del centro de la ciudad. Al otro día nos estabamos mudando.
A partir de allí viví momentos inovidables junto a mis tres compañeros de hogar, también se profundizó mi rutina: ir al CIDECI a las clases, los jueves x la noche a los seminarios (una reunión semanal donde se comentaba la realidad chiapaneca y mexicana en general a través de un material que se entregaba con resumenes de noticias, artículos e información sobre las comunidades de los Altos de Chiapas), ir a vender (mejoré bastante mis producciones en macramé) y me hice muchos amigos.
Tema aparte fue el haber conocido uno de los caracoles zapatistas (Oventic). Por supuesto, fue emocionante y no paré de agradecerles la oportunidad de conocerlos y conversar con ellos. Pasamos el día ahi y me compré el libro "20 y 10, el fuego y la palabra", que recapitula los 10 años previos y posteriores a su aparición pública en 1994.
Agradecida a la vida por haberlos conocido, fue muy importante para mí.


Para mitad de septiembre se concretó la fecha de llegada de Eva y mi decisión de ir a buscarla a Cancún, llegó también la invitación de mi familia de ir a visitarlos a los Estados Unidos nuevamente y asi comenzaron las despedidas de mi Sancris querido.
Lindos momentos al decir adiós al CIDECI (carta de agradecimiento de mi parte y lindas e inolvidables palabras de parte del coordinador general y de mi profe de alfareria), una última fiesta donde pasó música argentina la amiga Lunga y copamos la pista al grito de "y dale, dale, dale Sombras", y un "hasta pronto" para mis compañeros de hogar y aventuras.


Regreso a caribe mexicano, vuelta a Sancris y fin de viaje por México en Palenque

Al regreso de la visita a la familia, volví a Cancún y al otro día llegó Eva. Fuimos a buscarla con Fede y comezó una semana de paseos y puesta al día de los seis meses sin vernos.
Paseamos por Isla Mujeres, el Cenote Verde Lucero, fuimos a ver a Tipi en su show de acrobacia, vimos la luna llena en las playas de Puerto Morelos y compartimos lindos días con Kike, Fede, Tipi, Marydus y Ozyon.
Luego de esa semana partimos para Sancris nuevamente, ya que el encuentro con Laura y el resto iba a ser en Palenque (también Chiapas), pero se volvieron para Sancris y bueno, nos vimos obligadas a volver... (ja!).
Llegamos un martes y nos fuimos al domingo siguiente. También hermosos momentos, reencuentros, salidas, y noches entre amigos.

El próximo destino fue Palenque para de ahi cruzar a Guatemala. Salimos hasta la ruta en un colectivo, y a los cinco minutos de hacer dedo estabamos arriba del auto de Manuel, un mexicano antropólogo que realiza tour alternativos por Chiapas, y su " cliente" argentino Dimi.
En el trayecto nos contaron que iban para las ruinas de Toniná, camino a Palenque, y nos propusieron ir con ellos como invitadas. Aceptamos y ahi estabamos, con los planes cambiados, viendo esta hermosa y poco visitada zona arqueológica. Escuchamos una pequeña charla del arqueólogo que las descubrió que solo da conferencias cada cinco años y comenzamos la caminata para subir a la pirámide.
Un hermoso paseo, un re lindo día que terminó bien tarde cuando arribamos a Palenque desde Ocosingo, un pueblo cercano donde nos dejaron Manuel y Dimi.
El lugar donde estuvimos en Palenque se llama Mayabell y queda dentro del Parque Nacional Palenque (dentro se encuentran las famosas y hermosas ruinas que dan nombre a la ciudad). Alli se duerme dentro de la misma selva (aunque con todas las comodidades de un hotel y hasta piscina) y por la noche se escuchan los monos aulladores.
Al otro día llegó Dimi que venia de Sancris a conocer Palenque y se quedó en el Mayabell recomendado por nosotras. Fuimos a Agua Clara, un predio donde se encuentra este hermoso lago de agua turquesa que está gestionado por los zapatistas, pasamos mucho tiempo en la piscina del Mayabell, vendimos artesanias en su restaurant y finalmente llegó el momento de partir para Flores, Guatemala.

Eva decidió quedarse en México ya que le surgió la posibilidad de trabajar en Sancris, asi que le dimos fin a los días compartidos.
Ese viernes salí a las 6 de la mañana en una combi hacia la frontera con Guatemala, de alli una barca nos cruzó (a mí y a cuatro turistas), hasta Bethel, el lado guatemalteco y un bus nos dejò a las 4 de la tarde en la isla de Flores, en el departamento del Petén.
Nueve horas después pisaba suelo guatemalteco luego de casi siete meses viajando por México.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lauri felicidades por el blog!
Anita

Paulina dijo...

Grande Mirtu!!! Hermoso el blog!!!
Me encantó la foto de la casita de la selva! Eva está chocha por llegar a ese lugar!! Q bueno amigas! Me pone muy feliz todo lo q estan viviendo! Te quiero Mir!!!
La Luisa.-

Unknown dijo...

Hermoso!!! Vivo tus historias, gracias x mostrarnos cosas que no conocemos,
te espero en Arg, Te quiero!!
Lorenza